La pierna trasera se balancea hacia adelante. La rodilla se flexiona lo mínimo indispensable para evitar que el pie choque contra el suelo, manteniendo el pie "relajado" en flexión dorsal para raspar casi el pavimento.
Las Fases de la Marcha en Atletismo: Una Guía Técnica Completa
Justo antes de tocar el suelo, la rodilla se extiende por completo de forma activa para asegurar el cumplimiento del reglamento en el siguiente contacto inicial. Fase de Doble Apoyo
El centro de gravedad del atleta supera la vertical del pie de apoyo. El talón se eleva y el peso se traslada hacia el metatarse y el dedo gordo del pie. El atleta ejerce una fuerza hacia atrás contra el suelo para proyectar su cuerpo hacia adelante. Fase de Oscilación (o Retorno)
Encargados de la potente extensión de la cadera durante la fase de propulsión. fases de la marcha en atletismo
La marcha atlética no se realiza únicamente con las piernas. El éxito de la técnica radica en la compensación y ayuda del resto del cuerpo:
La rotación activa de la cadera permite una mayor longitud de zancada sin tener que flexionar la rodilla o despegar ambos pies.
La fase de apoyo doble es el rasgo distintivo que separa legalmente la marcha de la carrera. Aunque es un instante casi imperceptible para el ojo humano, es el momento en que ambos pies están en contacto con el suelo simultáneamente. Esta transición ocurre cuando el pie delantero inicia su contacto de talón mientras el pie trasero aún no ha despegado la punta. Según estudios de biomecánica publicados en el portal de SciELO Cuba, la eficiencia en esta fase es crucial para mantener la fluidez del movimiento y evitar las amonestaciones por "pérdida de contacto".
El ciclo de la marcha se divide primordialmente en dos grandes periodos: la fase de apoyo simple y la fase de apoyo doble. La fase de apoyo simple es el momento en que un solo pie sostiene el peso del cuerpo mientras la otra pierna se desplaza hacia adelante. Dentro de esta etapa, se distinguen tres momentos críticos: la tracción, el sostén y el impulso. La tracción comienza cuando el talón del pie delantero hace contacto con el suelo; en este punto, el atleta debe asegurar que la pierna esté completamente extendida en la rodilla para cumplir con la normativa de la World Athletics. El sostén es el punto de equilibrio vertical, y el impulso es el movimiento final de los dedos del pie que proyecta el centro de gravedad hacia adelante. La pierna trasera se balancea hacia adelante
El ciclo de la marcha atlética es la secuencia de movimientos que ocurre desde que un pie hace contacto con el suelo hasta que ese mismo pie vuelve a tocarlo. Este ciclo se compone de dos grandes fases que se alternan constantemente entre ambas piernas:
Comienza inmediatamente después de que los dedos del pie trasero pierden contacto con el suelo. La pierna se flexiona ligeramente a nivel de la rodilla para acortar el péndulo y avanzar con mayor velocidad y menor gasto energético.
Además, la regla del obliga al atleta a alargar el "doble apoyo" de forma casi imperceptible para evitar la fase de vuelo. Los jueces ubicados en puntos estratégicos a lo largo del circuito verifican esta norma a simple vista. Aprovechando los límites del reglamento, los atletas de élite trabajan para alargar la longitud de la zancada y acortar al máximo la duración del doble apoyo, rozando la pérdida de contacto sin incurrir en falta, lo que eleva su velocidad considerablemente.
Para dominar este deporte o comprenderlo a fondo, es fundamental desglosar las fases de la marcha en atletismo, analizando cómo se mueve el cuerpo en cada milisegundo de la competición. Las Dos Reglas Fundamentales de la Marcha Atlética Fase de Doble Apoyo El centro de gravedad
La marcha es la máxima expresión de caminar al límite de lo humano: un deporte donde la regla moldea la técnica, y la técnica se divide en fases milimétricas que, juntas, producen esa danza hipnótica sobre el asfalto.
💡 Un marchador de élite puede dar más de 3 pasos por segundo, manteniendo una coordinación perfecta para no ser sancionado.
Es el momento crítico donde ambos pies tocan el suelo simultáneamente. Aunque es muy breve, es fundamental para cumplir con el reglamento de .
Finalmente, el movimiento de la marcha no se limita únicamente a las piernas. Existe una fase de oscilación de la pierna libre que debe coordinarse con una rotación pélvica pronunciada y un braceo vigoroso. La rotación de la cadera permite alargar el paso sin comprometer la verticalidad de la pierna de apoyo, mientras que los brazos ayudan a mantener el equilibrio y el ritmo. En conclusión, las fases de la marcha atlética forman un sistema interconectado donde la precisión técnica es tan importante como la potencia muscular. El dominio de cada una de estas etapas permite al marchador alcanzar velocidades sorprendentes manteniendo siempre la elegancia y la legalidad que caracterizan a esta prueba atlética.